Estas son mis dos últimas lecturas veraniegas, que últimamente vienen a pares. Hacía tiempo que tenía ganas de leer al menos Los ojos amarillos de los cocodrilos, el gran éxito de Katherine Pancol, y si me gustaba pues ir a por las tortugas.
En principio me llamaron la atención los títulos y las portadas, evidentemente conmigo consiguieron su propósito.
Los dos libros mantienen los mismos personajes, son parte de una trilogía de la que queda por publicar en español la tercera entrega, que si se traduce tal cual como las anteriores, se llamará Las ardillas de Central Park están tristes el lunes.
La protagonista es Josephine, una mujer de cuarenta años con una vida anodina, casada y con dos hijas, que en el punto de partida de la historia se separa de su marido, separación que será el detonante para una cadena de sucesos que trastocan su vida y la de su familia. La acompañan otros personajes cercanos a ella, familiares y amigos que vuelven a aparecer en la segunda novela, junto con otros nuevos.
Como habréis adivinado, Los ojos amarillos... me gustó y por eso continué con la segunda novela, ya que me corroía la curiosidad y quería ver qué pasaba con los personajes.
No son magníficas novelas, pero son muy entretenidas y se leen muy bien. hay quién se plantea cómo han podido tener el éxito que han tenido, pero bueno, influyen multitud de factores en los no voy a entrar. Son novelas que, aunque no tienen nada que ver, me recordaron las de Muriel Barbery y las de Anna Gavalda, quizás por el toque francés.
Hay malos malísimos, buenos buenísimos, personas más "normales", personajes que son odiosos en la primera novela y que en la segunda evolucionan a mejor, que son atractivos en la primera novela y que en la segunda se vuelven decepcionantes, historias paralelas que son increíbles...En fin que yo he disfrutado de mi lectura veraniega sin grandes pretensiones.